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14 mar. 2007

De uñas, de manos y mis anillos


Durante el s. XIX en países asiáticos se dejaban crecer las uñas libremente alcanzando dimensiones más que sorprendentes.



En ocasiones se tapaban con protectores de uñas realizados en oro u otros metales.
Esta costumbre era propia de las clases altas que estaban exentas de realizar trabajos manuales. Desde luego no puedo imaginarlos elaborando uno de mis anillos... ni cosas más simples como sonarse la nariz logrando mantener los globos oculares intactos en sus cazoletas..!



Además ya se hacían cortar la comida a pedacitos pequeños para no tener que emplear cuchillos... ya hace más de 5000 años que se emplean palillos para comer realizados en bambú u otras maderas, plástico, jade o marfil.

Los más ricos y aristócratas los preferían de plata porque creían que cambiaba el color en contacto con el veneno...

De todos es bien sabido que en ocasiones riquezas y extravangancias van muchas veces unidas.



Sobre gustos no hay nada escrito.
A mí que me gustan las uñas más bien larguitas y pulidas me da cierto "repelús" pensar en mis manos ataviadas con tales apéndices. Supongo que además de la pérdida de margen de maniobra por mi parte, debería sumarle el constante estar pendiente de dónde dejarlas aterrizar sin rayar los muebles o las baldosas...


Aunque en mi caso no creo que fuese motivo suficiente para abandonar mis actividades manuales, dada mi afición, sino más bien me imagino al estilo Eduardo Manostijeras,




que rasguño aquí, corte allá, se dedicaba fervientemente a una actividad constante, bien cortando setos en formas insospechadas o peinados escultóricos...



Mal lo tendríamos el Cha Cha Cha y yo para promocionar nuestros anillos, pues para introducirlos hasta su lugar de ubicación ya sería toda una odisea.

Y aquí muestro dos modelos más de mis anillos "Tres flores"





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